Santiago de Chile
11 de septiembre de 1973
7:55 A.M. Radio Corporación
Habla el presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el Gobierno, del Gobierno legítimamente constituido, del Gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.
En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.
En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al Gobierno que represento por voluntad del pueblo. Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la Patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero presidente de la República.
8:15 A.M.
Trabajadores de Chile:
Les habla el presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la Provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del Ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar la instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el Gobierno de los Trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de Noviembre de 1976. Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la Patria.
8:45 A.M.
Compañeros que me escuchan:
La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada. Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito. El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse. Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.
9:03 A.M. Radio Magallanes
En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.
Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas.
El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.
9:10 A.M.
Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
He vuelto, gracias a las personas que se han mantenido "fieles" esperando un nuevo escrito, pero mi crisis de escritor llegó a su apogeo máximo en el último tiempo, pero espero volver de nuevo a estas pistas.
Estas palabras las envío Rodrigo Riquelme hace mucho tiempo, lamento la demora y espero que lo disfruten:
"Mi nombre es Patricio González, soy piloto militar y me encuentro totalmente perdido desde hace más de una semana.
Sobrevolaba el sector ubicado aproximadamente cerca del meridiano 72º58' W y paralelo 39º50' S, cerca de la ciudad de Valdivia, para aquellos que no conocen es un sector con bastante de humedad, lleno de ríos y con abundante vegetación.
Era un vuelo de rutina, en medio del vuelo mi avión comenzó a sufrir un desperfecto, noté un intenso sonido que me hizo doler los oídos. Luego los circuitos y sistemas dejaron de funcionar y caí estrepitosamente, logré eyectarme y sin posibilidad de impedirlo me vi cegado por un gran resplendor. Sentía como caía lentamente gracias al paracaídas de emergencia. No podía abrir los ojos que me ardían y aquel sonido era cada vez más débil hasta que dejé de escucharlo.
Al posarme sobre tierra sano y salvo sentí la superficie extremadamente caliente, bastante extraño en esta zona por lo general húmeda. Aún me dolían los ojos por lo que comencé a palpar con mis manos los alrededores y ante mi asombro noté que era arena, no recordaba ninguna playa en ese sector, además estaba ese calor inusual.
No sé si habrá sido la sorpresa que me descolocó, pero tarde varios minutos en recuperar mi vista, nunca me habían ardido de tal forma mis ojos. No sé si hubiera sido mejor no volver a ver porque simplemente no pude entender lo que había sucedido, me encontraba en un desierto. Mi avión se encontraba a unos trescientos metros de distancia, totalmente destrozado, me dirigí a él para buscar algunos instrumentos que me ayudaran a entender dónde me encontraba, hacía un calor espantoso, no podía comprender cómo ni por qué había operado este cambio en el terreno.
A mi pesar, todos los instrumentos no funcionaban, incluso mi brújula de bolsillo no respondía. Me refugié en mi avión para pasar el día, mi idea era esperar a que anocheciera para ver mediante las estrellas mi ubicación. Cuando oscureció mi idea no resultó, en mi vida había visto un firmamento como este, veía dos lunas además de estrellas y constelaciones totalmente desconocidas, mi desesperación no tenía límites. Dónde estaba, qué sería de mí.
Pasaron de esa forma dos días y dos noches más, revisaba a cada momento mis instrumentos y el firmamento esperando despertar de aquella pesadilla, pero ni uno solo cambio. Intenté realizar algunos arreglos en el avión que tampoco resultaron, de día el calor era insoportable y de noche el frío calaba los huesos.
En la madrugada de la tercera noche sucedió algo que me hizo estremecer y cambió todo, estaba durmiendo entre los restos de mi avión cuando comencé a escuchar nuevamente el sonido del día del accidente. Me incorporé lentamente, el frío me congelaba y el sonido era cada vez más fuerte, comenzaron a dolerme los oídos y me mareé, pero sin aviso el sonido se detuvo cuando casi sentía que mi cabeza estallaría. Me quedé quieto, con los ojos cerrados y lo escuché, no el sonido anterior sino una especie de respiración entrecortada.
Abrí mis ojos y esta vez mi impresión fue mucho mayor que el día del accidente, deseé estar ciego, y no haber visto aquella pestilente forma, solo fue un segundo y huyó, me parecieron siglos y aún tengo en mi cabeza esa imagen.
Me quedé despierto el resto de la noche. Durante el día siguiente pensé en qué hacer, estaba completamente aterrado pero de forma estúpida decidí esperar para ver qué sucedía esa noche. Traté de dormir durante el día para mantenerme despierto en la noche, pero el calor era tan abrasador que me fue imposible, finalmente al anochecer el sueño me venció.
Como había imaginado, desperté por aquel sonido estando todo oscuro a mi alrededor. Sin demora me incorporé y esperé hasta que se apagó, traté de escuchar la respiración pero ante mi sorpresa noté que no era una criatura respirando, sino varias. El ruido de la arena siendo removida llegaba a mí con tanta claridad que me estremecía, de vez en cuando sentía un hálito cercano a mí pero no lograba ver nada, salvo en una ocasión que creí ver un movimiento a mi izquierda. Pasé toda la noche en vela aterrado, el acoso era incesante.
Cuando llegó el alba decidí marcharme, hasta aquel momento solo se habían presentado de noche, así que usaría el día para llegar lo más lejos posible y ahí vería que sucedía. Si moría deshidratado en el desierto, seguramente sería mejor que caer en las garras de aquellas criaturas.
Caminé todo lo que pude, avancé varios kilómetros antes que anocheciera, caí rendido y sediento. Me dormí y no sentí aquel sonido estremecedor aquella noche.
Así han pasado dos días más. Camino bajo el sol, la falta de agua es cada vez más notoria, sino fuera por mi entrenamiento militar ya habría muerto. Trato de beber lo mínimo para ahorrar, pero debido a esto mis fuerzas son cada vez menores y mi avanzar más lento. Anoche creí sentir nuevamente aquel sonido, ya deben estar alcanzándome”
Lo que les he dado a conocer es un archivo clasificado que he encontrado. Cuando lo leí me espanté, aquel piloto sufrió un accidente hace algunos años, los rescatistas solo demoraron unas doce horas en encontrar el avión siniestrado, a su lado se encontraba el cadáver del piloto, tenía la barba crecida de más de una semana y con señales de deshidratación. En su rostro, según las personas que estuvieron presentes y que testificaron unas horas después, se veía una mirada de espanto que los aterrorizó. He logrado entrevistarme con algunos de ellos y todos sufren pesadillas cada noche con el rostro del pobre desgraciado.
El cuaderno donde el piloto escribió estaba ente sus ropas. Qué sucedió con él, es imposible de explicar, solo quiero creer que si la historia es real ojalá haya muerto de deshidratación antes de que fuera alcanzado, así quizás, su alma podría descansar en paz.
Debo reconocer que esta vez me costó bastante escribir la historia. Las palabras fueron enviadas por Benjamín Valenzuela.
Recuerden enviar sus cinco (5) palabras a edov.tales@gmail.com
"Conocí a Camilo a través de un amigo, lo vi una noche y quedé encantada, era un chico con un carisma especial, nunca he vuelto a conocer a una persona con sus características psicológicas.
Debo decir que soy una persona bastante tímida por lo que no me acerqué a él, debido a esto no supo de mi existencia más allá del saludo, o al menos eso creí yo. Pasó el tiempo hasta que cierto día alguien me agregó a msn, pasaron 2 días más y recién apareció, yo sentí curiosidad ya que como podrán comprender al ser tan tímida mi círculo social no es muy amplio.
Mi sorpresa fue muy grande al saber que era él y en ese momento no solo me hablo, también se declaró, me dijo que le había gustado desde el primer momento lo que me dejó anonadada. De esa forma comenzamos una relación amorosa solo algunos días después de que me contactara.
Todo fue hermoso al principio, era tierno y bastante romántico, me hacía regalos muy lindos y siempre se preocupaba por mí. Mostraba una devoción hacia mí digna de una reina, fue una de las épocas más felices de mi vida. Todo continúo igual hasta que hubo un cambio abrupto en su forma de ser.
Primero comenzó a ser más frío y pasábamos menos tiempo juntos, siempre tenía motivos (o excusas) para no juntarnos, comenzaron a aparecer nuevas amigas en su página personal, las pocas veces que estábamos juntos recibía misteriosas llamadas que contestaba en otra habitación o mensajes que luego de leerlos los eliminaba inmediatamente, a pesar de que nunca fui muy celosa.
Con el correr de las semanas las cosas fueron empeorando, comenzamos a discutir por cosas banales más y más seguido. Todo el amor, el cariño y el respeto que nos habíamos profesado habían pasado al olvido.
Yo no quería aceptar la verdad, pero sabía casi con precisión que lo nuestro había terminado y me sentía muy mal. Le había entregado todo, mi amor, mi tiempo, mi preocupación y por supuesto mi virginidad.
El último día que lo vi fue en su universidad, fui a verlo pensando (estúpidamente) que podríamos arreglar las cosas entre nosotros. Caminé desde el metro hacia la entrada, luego avancé hasta su facultad, no le había avisado pensando en darle una sorpresa. Lo que vi me dejó impactada, algunos metros más adelante estaba él besando a otra mujer, me sentí mareada y un escalofrío recorrió mi cuerpo, hubiese caído sino me hubiese sujetado un muchacho que pasaba junto a mí. Se creó una confusión a mi alrededor, muchas personas me rodearon y Camilo notó la confusión, se volvió hacia donde estaba pero no notó que era yo porque las mismas personas que me observaban cubrían mi rostro.
Me llevaron al centro médico de la universidad, me sentía como en una novela de ficción, pasaron varios minutos, quizás horas antes de que me dejaran marchar. Caminé hacia el metro, en cada parte veía parejas recordando en cada una de ellas a él besando a la otra mujer. Las lágrimas me ahogaban, caminé sintiéndome asquerosa y no noté hasta casi llegar al metro que alguien me iba siguiendo, era el joven que había evitado mi caída. Me miró y me sonrió, que linda era su mirada.
Se acercó a mí y me dijo -lo siento- luego me abrazó, no pude evitar el llanto, sentí que mi corazón se me iba a escapar del cuerpo, lloré por muchos minutos y él continuaba callado, solo me abrazaba de forma tierna pero firme.
Su nombre era Cristián, me contó todo, sabía quien era yo y conocía a Nicolás porque eran compañeros en un ramo pero estudiaban cosas distintas. Me había visto varias veces con él pero también lo había visto con otras mujeres. Por eso no fue casualidad que estuviera a mi lado en aquel momento, me había seguido sabiendo que yo descubriría la verdad, me pidió perdón por no evitarme aquel daño pero era mejor así, saber la verdad pese al dolor.
No supe nada más de Camilo. Con Cristián nos hicimos amigos, luego amantes, ahora llevamos varios años juntos. He contrapuesto algunas veces ambas relaciones y siempre he concluido lo mismo, es lo mejor que pudo haber pasado."
Palabras enviadas por Felipe Pinto, compañero de Universidad.
Lamento no haber escrito algo antes, pero este mes ha sido un real colapso en todo sentido, pero no les quiero dar la lata así que no escribiré mucho más acá. Aunque antes de desperdirme les quiero pedir un favor, ojalá lean el siguiente texto lo más open minded posible, porque es un texto bastante extraño y un tanto pornográfico.
Espero que lo disfruten.
<
Recuerdo que un amigo una vez me dijo "que bien se siente estar ebrio, no borracho sino medio mareado, me tomaría una cerveza cada unas pocas horas para andar todos los días así". Mientras escuchaba la verborrea de ideas que me decía ella me sentía de esa forma, mareado pero no borracho. Por lo que comencé a besar su entrepiernas nuevamente y lamer su vagina, sin pensar en otra cosa más que en su próximo orgasmo, continué lamiendo hasta que mi lengua se concentró en su clítoris, a esa altura bien notorio, separé sus labios con mis dedos pulgar e índice y la penetré de forma candenciosa con el dedo del corazón y el anular, por supuesto el meñique también tenía su función, con cada penetración rozaba la abertura de su ano dándole aún más sensaciones.
"Maldito hedonista" escuché sin detenerme -hedonista- pensé mientras continuaba hasta que su orgasmo inundó mi lengua con fluídos agridulces y su cuerpo no paraba de tiritar. Me recosté con la botella en la mano, bebí de ella y le pregunté "¿Qué es ser hedonista?" mientras le tendía la botella a ella quien la cogió y bebió un largo trago. "Es quien busca la satisfacción de él y de los otros, solo piensa en el placer dejando de lado las otras cosas" fue la respuesta que me dio antes de incorporarse y dirigir sus labios hacia mi pene. -Soy un hedonista- pensaba mientras descargaba mi semen en su boca.
Algunos años después, cuando ya había perdido la cuenta de mis parejas sexuales, recordaba esa escena, que extraño era eso. Era un niño en ese tiempo pero aún así mi personalidad y gustos se encontraban bien definidos, ahora en el presente continuaba siendo igual, salvo que con más experiencias.
Manuel, Manuel, Manuel, el tierno Manuel me mira, me gustan sus ojos pardos y sus movimientos, no es femenino ni tampoco muy masculino, digamos que pertenece al término medio que me encanta y excita. "Hola, ¿quieres ir a tomar una cerveza conmigo?". Directo, así hay que ser. Ahora me gusta más, el tono rojizo que tomaron sus mejillas debido a la sorpresa y a la vergüenza lo hace más deseable.
Sin mucho preámbulo vamos a mi apartamento, ahora se muestra más seguro, ¿cuánto le durará? espero que lo suficiente para que no sea solo un polvo más, quiero una conversación interesante, no me defraudes Manuel.
Excelente, así que dice que no es virgen, una pequeña mentira de su parte, se te nota en los ojos mi inocente pequeño pero tú lo decidiste así cuando me mentiste. Te haré mío, primero los besos, ahora comienza a sentir mi excitación, esto es perfecto, si quieres jugar lo haremos a que tienes experiencia. Yo te mostraré algunos de mis juguetes fetichistas.
Desnudo y esposado eres mío, que placer sentir la presión de tu ano en mi pene. Gime, quiero oírte gritar y jadear en cada una de mis embestidas. ¡Sí! acabar y llenarte de semen se siente delicioso, ahora te toca, pero de otra forma, me recuesto, quiero que continúes en esa posición mientras chupo tu pene. Cuidado muchacho, casi me atoro, se notan tus ansias, mejor con mi mano izquierda controlaré tus movimientos y con la derecha te haré acabar, jugaré contigo a mi ritmo. Hace tiempo no siento el sabor del semen, déjame sentirlo, descárgate en mí.
Horas ya han pasado desde que se fue, continúo acostado y desnudo en mi cama. Mareado, que placer, sexo y cerveza, no creo que encuentre a lo largo de mi vida otra mezcla más placentera.
-¡Es tu maldita culpa!- me gritó ella.
Mientras se vestía de forma apresurada. Yo sabía que tenía razón.
-Mi amor, no puedes irte, te amo como nunca he amado.
-Claro, por eso me engañaste.
"Maldito hedonista" pasó por mi mente, aquella estúpida frase.
-Puedo cambiar por ti, por favor dame otra oportunidad- le supliqué mientras veía la forma de sus pezones a través de su polera, bastante notorios debido al frío de la época. -No puedes irte, te amo y te deseo- estúpido, nunca aprenderé, me deja la única persona a quien he logrado amar y solo pienso en que no volveré a hacer el amor con ella, penetrarla, eyacular en su boca y en su cuerpo, besarla y lamerla, provocarle un orgasmo tras otro hasta que gritara debido al dolor y cansancio de cada músculo de su cuerpo.
Maldito hedonista.
Le tomo su mano pero se suelta y me abofetea. Se marcha sin mirar atrás dejándome de rodillas con lágrimas corriendo por mis mejillas. Al alcance de mi mano está la cerveza, bebo lo que queda de ella y me dejo caer llorando sobre la alfombra.
Maldito hedonista.
"... solo piensa en el placer dejando de lado las otras cosas".
Que sutil y perfecta su venganza. Recuerdo de nuevo la escena, recuerdo a aquella mujer que no volví a ver nunca después de esa noche porque la mujer que amo y que ahora me deja me lo pidió.
Maldito hedonista. Una y otra vez.
Maldito hedonista. >>
Envíe sus 5 palabras al mail edov.tales@gmail.com
Palabras enviadas por Claudia Niño de Zepeda.
Próximos cuentos en proceso.
"Camilo siempre fue una persona fiel, amaba a su novia y respetaba como nadie a su familia. Tenía 26 años, se había recibido de ingeniero y tenía un trabajo estable, su independencia se había consumado algunos meses atrás.
Pero Camilo no sabía que su destino iba a cambiar de forma tan drástica sin ningún tipo de anuncio. Todo sucedió una mañana de martes, viajaba en el tren rumbo a Rancagua, quería concretar un negocio que había iniciado en tiempo atrás. Viajaba escuchando música en su I-Pod cuando vio de reojo pasar a una niña vestida de negro con unas alas en su espalda, esto fue lo que realmente hizo que se fijara en ella.
Esperó de forma paciente por si volvía a pasar, pasaron los minutos, uno tras otro, se comenzó a sentir nervioso, quería que pasara luego pero esto no sucedía. -Habrá sido un ángel- se preguntó, -pero iba de negro, quizás eran un demonio- se respondió a sí mismo.
Llegó el momento en que su paciencia se agotó y se paró a buscarla. Grande fue su sorpresa cuando la vio frente a él, completamente de negro, un vestido ajustado hasta las rodillas, medias negras caladas y unas botas negras con hebillas plateadas, su corsé era oscuro, las cintas que lo cerraban se veían sedosas, -solo un simple movimiento y se soltarían- fue lo que cruzó por su mente causando que se sonrojara sutilmente. Sus uñas eran largas y negras, llevaba un par de anillos y una pulsera de plata, volvió a subir su vista, sus pechos eran claros y se notaban exuberantes bajo la presión del corsé, en el cuello colgaba una cadena con un Ankh prendido a ella. Finalmente vio su rostro, su tes clara no era resultado de maquillaje, tenía unos labios gruesos y bastante definidos, extremadamente sensuales, su cabello era rojo, un rojo claro. Pero lo que realmente llamó su atención fueron sus ojos delineados al estilo egipcio, estos ocultaban una mirada sencillamente inocente, solo había inocencia en ellos ni un solo pequeño de rasgo de otra cosa. Las alas quedaron totalmente fuera de su mente, las veía pero solo pensaba en sus ojos.
-Permiso- le dijo ella con una sonrisa sutil en sus labios.
-Yo... yo... emm... yo, te...- tartamudeó.
Le confesaría el amor que había brotado en él sin duda alguna. Pero antes que pudiera continuar ella pasó a su lado y prosiguió su camino, Camilo se giró y la vio avanzar hasta donde la esperaba un muchacho vestido también de negro a quien dio un abrazo y luego un apasionado beso.
Camilo se volvió a sentar y supo que nunca la olvidaría. Luego se durmió."
Click acá para leer las bases del proyecto
Palabras enviadas por Nicole Coccio, compañera de Universidad.
Perdón por la demora, gracias a los que leen y aportan en éste proyecto.
"Esteban corría lo más rápido que podía, sabía que la luna no tardaría en salir. No podía creer que hubiese sido tan irresponsable, tenía que llegar antes que la luna se mostrara completa, era su única oportunidad.
Patricia tenía miedo, pero lo amaba, ahora estaba en su guarida pero sentía acercarse la luna. Hasta ahora gracias al perfume que le había proporcionado ese mago no la percibían, pero con la llegada de la luna sería imposible y su naturaleza saldría a flote dejando al descubierto la mentira.
Correr, correr sin parar, llegar y salvar a Patricia, sus pensamientos eran una rápida mezcla de las mismas palabras una y otra vez, correr y correr, llegar y salvar a Patricia.
Patricia comenzó a sentir las primeras fases de la mutación, aún no podía controlar su horrenda naturaleza, le llevaría años y solo llevaba un mes desde el ataque del lobo en el cual su amado Esteban la había salvado, -salvado- pensó, que irónica sonaba la palabra en aquella circunstancia, en esa casa, rodeada de tantos enemigos mortales.
-Falta poco, aún es tiempo- pensó con lo último que le quedaba de esperanza, aunque en realidad sabía que no había tiempo, solo dos cuadras, solo una más. Su mente volaba más rápido que él, hasta que escuchó el primero de muchos gritos. -Al menos que no la dañen tanto hasta que alcance a llegar- pensó, cuando escuchó uno de aquellos desgarradores gritos de muerte, no podría olvidar aquel sonido después de haberlo escuchado un mes atrás por ese maldito licántropo.
Cuando llegó la escena fue espantosa, sangre por todas partes. Leticia estaba herida, Camila también pero se mantenía en pie luchando junto a Manuel. Esteban observó el resto de la habitación y vio en el otro extremo a Patricia, pero ya no era ella, su cuerpo había mutado, pelos y colmillos, era un licántropo perfecto pero llena de sangre, su propia sangre sobre su cuerpo y la sangre de sus hermanos vampiros en colmillos y garras.
Mientras observaba vio de reojo el movimiento en conjunto de Camila y Manuel, se lanzó a correr hacia Patricia quien también se lanzó al ataque con sus últimas fuerzas, Esteban evitó el golpe de Camila con su propio cuerpo resultando herido pero no puedo evitar la velocidad de Manuel, quien asestó el último y mortal golpe en el cuerpo de Patricia, quien cayó al suelo en una jadeante agonía final.
Se arrodilló junto al cuerpo -ha muerto- susurró y comenzó un lastimero sollozo. Camila caminó hacia Leticia para ver sus heridas mientras Manuel lo miraba de forma despectiva.
-Es mejor que te vayas lejos, has traicionado a tu raza y arriesgado a toda tu familia por esa licántropo, me das asco.
Esteban continúo su llanto sin decir palabra alguna.
-Y llévate ese indigno cadáver- vociferó Manuel.
Esteban sin pensarlo se abalanzó contra Manuel quien sin mucho esfuerzo esquivó el golpe y lo abofeteó dejándolo nuevamente de rodillas en el suelo.
-No hagas ninguna otra tontería
-¡Fuera!- fue la respuesta de Esteban
-Ya sabes, no te quiero volver a ver sino yo mismo me encargo de matarte
-¡Fuera!- volvió a resonar el grito en la habitación -¡Fuera! ¡Maldita sea, déjenme solo!
Manuel se alejó sin responder y ayudó a Camila a cargar a Leticia."
Envíe sus 5 palabras a edov.tales@gmail.com
Palabras enviadas por Michelle Valdivia, ex compañera de trabajo, gracias por el aporte.
"Ella ya no lo amaba y él lo sabía, la relación se basaba en la costumbre y la necesidad de cariño y afecto por parte de ella. Él aún la amaba y sufría cada día al lado de ella esperando que cualquier día de aquellos recuperarla de forma completa.
Ese día se encontraban solos en su casa, comenzó a susurrar palabras de amor y deseo en el oído de ella, al principio y casi como una necesidad ella no hacía caso de estas, a ambos les encantaba éste proceso que aumentaba aún más la líbido que se sentía en el ambiente.
Pasados unos minutos ella ya no soportaba el deseo, escuchaba sus palabras y sentía las caricias en su piel, la yema de sus dedos rozando su piel, pasando por aquellos lugares que él tan bien conocía. En éste punto él siempre rozaba su boca con sus labios y posaba sus manos en su pubis. Con esto él la hacía sonrojar, su respiración se entrecortaba, lo que hacía evidente su excitación.
Se desnudaban sin contemplación, más de un par de veces alguna prenda se rompió ante el ímpetu de aquella acción. Esta vez ambos rompieron el botón de sus pantalones provocando aún más deseo del ya acumulado.
A él le encantaba sentir la humedad en el sexo de ella y a ella le encantaba sentir la dureza del de él. Se tocaban y besaban cada parte de su cuerpo, morder, lamer, sentir, rasguñar, ser uno. Él la amaba y ella se dejaba amar, ella lo deseaba y él la deseaba. Él la quería cobijar por el resto de sus días, ella necesitaba ser cobijada, necesitaba de su hombre y el placer que le brindaba en momentos como aquel.
Él acababa en un orgasmo de placer, pero no se detenía ella también tenía que terminar, cuando lo lograba aún tenía más para ella, la lamía y se concentraba en su clítoris, lamía, mordía y tocaba hasta que ella tenía uno o dos orgasmos más. Sabía que en esos momentos ella lo volvía a amar, aunque fuera solo por un instante. Esos instantes lo hacían sentir bendecido, esos pequeños e intensos instantes de amor le daban fuerza para continuar con su sufrimiento diario.
Consumados aquellos actos se dormían abrazados, él soñaba y despertaba con la melancolía en su punto más alto, deseando de forma desesperada que ella lo amara. Ella soñaba y despertaba con la melancolía en su punto más alto, deseando de forma desesperada volver a amarlo y si eso era imposible, lograr alejarse de él para siempre, pero no podía. Ya no lo amaba pero era absolutamente dependiente y él, lo sabía."
Recuerde enviar sus 5 palabras a edov.tales@gmail.com
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio

